Los árboles no solo poblaron la atmósfera de oxígeno para que los animales que vinieran después pudieran respirar, sino que también hicieron crecer a los espíritus que más adelante pudieron manifestarse en los animales que hoy hay en el mundo.
Un león precisa saber que el viento mueve todas las hojas de su ser, y que el agua que ve correr por su tronco más adelante lo alimentará, antes de poder animarse a correr por el desierto...
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