Al que se le acostumbran las manos a escribir, a veces, le llega el gusto de pensar por escrito también. A veces es por necesidad de intentar guardar, o de poder simplemente recordar, algunas de las cosas que se pueden llegar a decir que hemos pensado alguna vez. Otras, es por el pensamiento emergente de estar escribiendo nada más, sin que nadie llegara a saber nunca cómo es que se llegó a empezar a estar escribiendo.
En todo caso, evidentemente no se está contando un cuento. Sin embargo, a veces, son cuentos de personajes que son ideas, en la aventura de llegar a ser verdad. O de intentarlo.
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